VENEZUELA TAMBIEN PRODUCE EXCELENTES VINOS

El presente artículo se origina en la reseña de una visita realizada a los viñedos de la Vitícola Altagracia y  Bodegas Pomar, en Carora, Estado Lara, Venezuela. Las dos empresas que funcionan en forma integrada, se originaron en una alianza entre Empresas Polar y Martell, y hoy día son filiales del Grupo Polar. La producción total anual es de 40.000 cajas, lo cual hace de esta planta en términos de tamaño, una bodega “boutique”. Sus vinos han ganado varias distinciones en concursos mundiales, lo cual certifica su calidad.

Una experiencia exitosa que demuestra la factibilidad de producir económicamente vinos de calidad en Venezuela, queda a la espera de emprendedores que multipliquen en nuevas bodegas los logros obtenidos.

SEGMENTO AGRICOLA: PRODUCCION DE LA UVA

La Vitícola Altagracia es la empresa que se dedica al cultivo de la uva. Está ubicada a 23 kilómetros de la ciudad de Carora, ocupando una extensión de 65 hectáreas, que están siendo incrementadas a 100.

Los suelos son aluvionales, estratificados arena/grava y arcilla con componentes calcáreos, lo cual resulta en vinos de una amplia gama aromática.

La región es árida en extremo, con vegetación natural compuesta de cujíes y cactus. Aunque la tierra es fértil como lo demuestran los sembradíos vecinos de pimentón, cebolla y otras hortalizas, es la ausencia casi total de lluvia la causa del paisaje casi desértico. El aprovechamiento de los ríos cercanos para riego, que en Altagracia se realiza por goteo, convierte el suelo en productivo.

La lluvia sumada al calor causaría la proliferación de hongos, que arruinan las cosechas; en este sentido el clima es favorable, pues la lluvia es en extremo escasa en el área. El patrón de temperatura también es propicio: en el día alcanza 32ºC, y de noche desciende a 20. Eso permite a la uva desarrollar estructura durante el día y almacenar elementos en la noche.

Los viñedos, ubicados a una latitud (norte) de 10º 21’, representan un reto a la tradición de la viticultura, que ubica las regiones óptimas al norte y al sur del paralelo 30º. La viticultura en el  trópico es diferente y puede resultar inclusive en ventajas respecto a la tradicional, donde el invierno permite a la planta hibernar o reposar, mientras que cerca del ecuador no hay grandes variaciones estacionales y al recibir más sol, la uva madura en menos tiempo y se pueden obtener dos cosechas anuales. En sitios aún más soleados como el estado Zulia y el norte de Brasil, se pueden alcanzar hasta tres cosechas al año. Esta mayor intensidad  productiva acorta la vida de la planta: mientras que en Europa una planta puede durar 40 o inclusive 100 años, en el clima local la vida útil solo alcanza 25-27 años.

Otras particularidades del ciclo anual en el trópico: El ciclo está dado por el momento de la primera cosecha (1 ½ a 2 años después de la siembra), más que por las estaciones como en Europa. La poda se hace un mes después de la cosecha. El futuro uso de la uva de cada parcela lo da el monitoreo de la acidez, azúcar y pH, y lo más importante, la cata por el enólogo.

Para escoger las variedades de uva para desarrollar, se probaron 22 variedades oriundas del viejo continente: las variedades blancas fueron: Sauvignon Blanc, Semillon, Chenin Blanc, Colombard, Macabeu, Malvoisie, Chardonnay, Ugni Blanc, Pinot Blanc, Silvaner, Riesling y Gewurztraminer. Las tintas fueron: Grenache, Tempranillo, Syrah, Mourvedre, Merlot, Pinot Noir, Cinsaut, Carignan, Cabernet Franc y Cabernet Sauvignon.

De ellas, 8 se adaptaron perfectamente al lugar y son las que se cultivan actualmente: Syrah (de Côtes du Rhone), Petit Verdot (de Bordeaux), Tempranillo (de Rioja), Cabernet Sauvignon (de Bordeaux), Chenin Blanc (del Valle de Loire), Macabeu (de Penedés), Malvoisie (de Languedoc-Roussillion) y Muscat (de Frontignan, sobre el Mediterráneo).

SEGMENTO DE ENOLOGIA: MANUFACTURA DEL VINO

La vendimia se realiza en forma manual, efectuándose el traslado de los racimos en cajas de plástico para evitar aplastamiento. Una vez llegadas las uvas a la planta de Pomar en Carora, se realiza una inspección visual para desechar las uvas en mal estado.

El proceso para los vinos blancos incluye; despalillado; prensado; clarificación mediante gravedad en tanques; adición de levadura y fermentación a una temperatura de 17ºC, controlada mediante anillos con agua fría circulante; clarificación; embotellado.

En los vinos tintos, la fermentación se realiza sin remover las pieles y semillas a una mayor temperatura, de 21-30ºC. Asimismo, pueden ser sometidos a fermentación secundaria del tipo maloláctica para convertir el ácido málico en láctico, suavizando la acidez y tanicidad del vino.

En los espumosos, el proceso es similar al de los vinos blancos, con la excepción de que a la botella se le agrega azúcar y levadura extra y se coloca una tapa corona (temporal). Así se produce la llamada fermentación secundaria, que origina las burbujas de CO2, eleva la presión en la botella y deja un residuo (levaduras muertas). Para eliminar el residuo, se realiza un proceso de rotación lenta mediante máquina o manual, lo que lleva el residuo a la punta de la botella. Luego se congela esta sección de las botellas y se pasa por la máquina degorgeadora que remueve la tapa corona en condiciones seguras y deja salir el tapón de residuos congelados, impulsado por la presión en la botella. Luego la botella pasa rápidamente a agregarle el líquido de expedición para rellenar el volumen perdido en el el degorgeamiento. Dependiendo del contenido de azúcar del líquido de expedición, el producto final será Demi-Sec, Brut o Brut Nature. En este último, el líquido de expedición es espumoso libre de azúcar, con lo que el vino resultante será totalmente seco.

La variedad de uva que se utiliza para elaborar los vinos espumosos es el Chenin Blanc.  En este caso  la uva se cosecha más temprano para que sea menos dulce y más ácida.

En los vinos tranquilos con potencial de guarda, ya sean varietales o mezclas (blend/coupage), luego de una segunda clarificación se realiza el añejamiento en barrica que dura entre 5 meses y año y medio. Las barricas son de roble americano o francés, quemadas en su interior, y tienen una vida de 5 a 6 años.

El proceso no es continuo, sino en baches según la programación recibida del departamento de mercadeo y la disponibilidad de uvas producidas por la viña, todo bajo la batuta del enólogo que se constituye en el director de la bodega. Hay un gerente que se encarga de la operatividad de todos los componentes de la planta, para que el enólogo pueda lograr los vinos de la calidad deseada.

RECONOCIMIENTOS

Viña Altagracia se hizo merecedora de su primera presea dorada en el VII Concurso Mundial del Vino de 1992 en Bruselas. Sendas medallas -oro y bronce- ganaron Viña Altagracia y Pomar Brut en el Challenge International du Vin Blaye-Bourg ese año. Ambos se alzaron de nuevo en 1993 con oro y bronce, respectivamente, en el marco de la célebre Vinexpo. En 1994, en el certamen vinícola más famoso de Francia, el jurado le colocó la corona dorada a Pomar Reserva.

De nuevo Viña Altagracia se impone en Francia a los mejores vinos europeos, con Plata en 1997. Gran mención tuvo Pomar Reserva en el VI Concurso Enológico Internacional de la Feria Mundial de Licores y Vinos de Italia en 1998. Pomar Brut repitió en Verona con el más alto laurel y se adjudicó la medalla plateada de Vinalies en el año 2000. Ocho medallas para nuestra gran cosecha avalan la competitividad de nuestros vinos a escala mundial.

Medallas de oro y plata coronaron respectivamente nuestros vinos premium Pomar Petit Verdot 2008 y Pomar Tempranillo 2008 en la décimo-séptima edición del concurso Sélections Mondiales efectuado en la ciudad de Quebec, Canadá, en 2010. En esa edición del concurso se presentaron 1.789 vinos de más de 600 bodegas

CONCLUSIONES

Las visitas realizadas permitieron observar los esfuerzos que se hacen para producir vinos de calidad en el país. Es notoria la madurez institucional e industrial de la bodega. Sin embargo, es una industria de tamaño reducido, habiéndose quedado atrás en este campo la industria nacional con respecto a otros países.

Por el momento es un hecho que esta industria, como es común entre toda la planta industrial del país, requiere de insumos (levaduras, y repuestos y equipos de reposición), que por ahora son todos importados. Es necesario mayor apoyo oficial, tanto para promover la producción nacional, como para otorgar facilidades para la procura de los materiales  que sea necesario importar.

Así mismo, debe realizarse una mayor divulgación a nivel nacional e internacional de la experiencia venezolana en la producción de vinos, a fin de que inversionistas se interesen por desarrollar nuevos viñedos y bodegas, que creen nuevas oportunidades de trabajo y proyecten en el mundo nuestra imagen de país productivo y emprendedor.

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